Restauración a la manera de Dios

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El deseo de Dios es restaurar la tierra a su plan original. Pero cuando decimos la tierra nos referimos también a todo lo que está dentro de ella, las sociedades, los gobiernos, las familias, los matrimonios, las personas. Sin embargo, la restauración es un proceso que necesita de cada uno de nosotros. Todo lo que Dios hace él lo desea hacer por medio de nosotros, a través de nuestra vida regenerada a la imagen de Cristo. El libro de Isaías nos muestra cual es nuestro papel en el plan de Dios:

“Para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. ” Isaías 49:8b-9ª

A veces queremos heredar terrenos que ya han sido labrados, viñas que ya han sido cultivadas, y casas que ya han sido edificadas. Pero la verdad es que Dios nos llama a heredar lo que no está terminado para que nosotros lo terminemos. Dios nos llama a traer su bendición donde hay maldición, esperanza donde hay desesperación, amor donde hay odio, perdón donde hay deseos de venganza, su luz donde hay tinieblas.

Dios quiere usarnos para liberar a los que moran en tinieblas. El quiere mostrar su gloria al mundo, y lo quiere hacer a través de nosotros. Nadie enciende una luz y la pone debajo de un almud, sino que la muestra. Dios quiere mostrar la vida de Jesús a este mundo y nosotros somos sus embajadores, estamos bajo su comisión, tenemos su autoridad. Cristo en nosotros es la esperanza de gloria.

“A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades asoladas, los escombros de muchas generaciones.” Isaías 61:3-4

Si leemos bien el pasaje anterior nos daremos cuenta que Dios también quiere que seamos un canal de bendición a su pueblo. Hay muchos cristianos que han pasado por grandes tribulaciones. Los afligidos de Sion son aquellos que han soportado muchas pruebas, a ellos Dios quiere restaurar. Les quiere bendecir eternamente y para siempre restaurando sus vidas, sus familias, sus ministerios, su salud. El deseo de Dios es restaurar los escombros de muchas generaciones, las maldiciones y toda la basura generacional que a veces arrastramos de nuestro pasado.

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