El Kentucky Derby es una famosa carrera de caballos de sangre donde solamente compiten los más robustos y veloces animales. Dos amigos hacendados sostenían una conversación amigable con respecto a dicho certamen y uno le comentó al otro: “¿Sabias que este año quiero llevar a una mula de trabajo que tengo en casa a que compita por el primer lugar en el Kentucky Derby? Sorprendido este por la gran osadía de su amigo le preguntó entonces con gran perplejidad: “¿Crees que tu mula tenga alguna posibilidad de ganar algún lugar?” No, contestó aquel. Pero si se que la asociación con los caballos le hará muy bien por el resto de su vida. Todos hemos oído el famoso proverbio que dice, ‘dime con quien andas y te diré quien eres.’ La anécdota anterior contiene una gran lección: Nuestras relaciones personales ejercen un gran poder sobre nuestra vida. Ese poder se llama influencia.
A través de toda la Escritura vemos como los grandes hombres de Dios siempre estuvieron bajo la cobertura, el amor y la protección de otros hombres de Dios. Josué tuvo a Moisés, Eliseo a Elías, Pedro a Jesús, Pablo a Gamaliel, Timoteo a Pablo. Sir Isaac Newton, el famoso científico Inglés del siglo diecisiete expresó en una ocasión, “Si yo he visto más que otros, es porque he estado parado en los hombros de gigantes.” Con esta expresión se refería a los científicos que le precedieron y por quien fue influenciado tremendamente.
Las relaciones personales tienen poder porque nos pueden llevar a diferentes lugares en la vida. No hay nada como tener un buen padre espiritual cuyas virtudes ayuden a la formación de nuestro carácter y que al final de sus días nos pase su manto virtuoso como un eterno legado. Por otra parte podemos ver la triste decadencia que existe en las relaciones entre familiares y amigos íntimos en la sociedad de hoy. La idea del hijo prodigo ha penetrado el subconsciente de muchos expertos en el campo de las relaciones interpersonales y han olvidado por error o negligencia que el conflicto que da lugar a toda la rebelión de la actual sociedad no es otro sino el gran número de padres pródigos. Existe una gran diferencia entre un hijo y un padre prodigo. El hijo prodigo renuncia a la cobertura de su padre y prefiere huir del lugar que le vio nacer y se lanza a la peligrosa aventura de la vida desenfrenada. El padre prodigo en cambio, es aquel que rechaza su propio engendro y no le cubre con su manto paternal de protección
Nuestras relaciones también son como los botones de los elevadores, en dependencia de cual apretamos, entonces subimos o bajamos. En una ocasión leí un estudio que tenia que ver con la dinámica de las relaciones interpersonales el cual planteaba que si tomamos las siete personas más cercanas que tenemos a nosotros, sumamos todo su salario anual y después lo dividimos por siete, eso cifra nos dará un aproximado de cuál será nuestra entrada económica anual. ¡Que interesante estudio, verdad! La realidad es que incluso nuestra solvencia económica esta determinada en muchas ocasiones por la gente que nos rodea. Es bien importante que demos un vistazo a la gente que esta mas cerca de nosotros, existe una gran posibilidad que seamos como ellos en los próximos 3 años de nuestra vida. A veces tenemos que hacer un inventario de quienes son nuestras relaciones y determinar si nuestra asociación con esas personas es provechosa para los propósitos eternos que Dios tiene con nuestra vida. La palabra de dios es bien clara con respecto a la distancia que debemos guardar con relación a nuestros vínculos con las personas. El Salmo 1 lo expresa de manera especial:
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová esta su delicia, será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperara.”
Hay ciertos pasos que podemos dar para asegurarnos que nuestras relaciones personales serán fructíferas:
-Busca la amistad de aquellos que tienen una relación intima con Dios
-Evita la compañía de personas negativas y pesimistas
-No permitas que las personas te usen para descargar su odio en contra de otras personas
-Busca la amistad de aquellos que no tengan nada que perder con decirte la verdad.
-Aléjate de aquellas personas que les interesa más lo que hay en tu mano y no lo que hay en tu corazón.
-No te asocies con personas que han pasado la mitad de su vida diciendo lo que van a hacer, y la otra mitad justificando porque no lo hicieron. Evita ese espíritu de pereza y negligencia.