Después de haber orado fervientemente al Señor por un mover de su Espíritu en los matrimonios de nuestra iglesia, el encuentro de parejas que acabamos de celebrar este fin de semana fue sin lugar a dudas la respuesta de Dios a nuestras oraciones. La familia sacerdotal es de suma importancia para Dios pues es la arcilla fundamental para la edificación de un ministerio de éxito. Cuando los matrimonios aprenden a caminar en el propósito de Dios para sus vidas, entonces grandes cosas suceden en el hogar, en la igleia, y también en las sociedades. La tierra es sanada cuando los matrimonios son sanados. Nuestra iglesia ha entrado en una nueva etapa de crecimiento. ¡Bendito sea el Nombre glorioso de nuestro Señor Jesús!