Lo que más necesitamos viene de arriba

Abril 3, 2008 por -

Voz de Triunfo
Pastor Juan Carlos y Kim Del Valle


Lo que más necesitamos viene de arriba

“La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.”  Proverbios 10:22

¿Sabías tu que el deseo de Dios es enriquecerte en todo? Cuando pensamos en las riquezas siempre se nos escapa el pensamiento a las cosas materiales. Sin embargo, enriquecerse no viene como resultado del aumento de nuestro poderío económico. Enriquecerse es el resultado de la bendición de Dios en nuestras vidas. La bendición del Señor alegra el corazón porque con ella viene el gozo y la paz a nuestro hombre interior. La bendición de Dios no es más que un incremento de todas aquellas cosas que hacen que prosperemos en todo aquello que emprendemos. Dios quiere bendecir nuestro trabajo y nuestras horas de descanso. Dios quiere bendecir nuestras finanzas, nuestra familia, nuestra relación con él. El deseo del Señor el arrancar de nosotros la tristeza y añadir alegría a nuestro corazón. En Proverbios 15:15 leemos: “Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.” La aflicción es un estado del cual Dios nos quiere libertar. Muchas de las situaciones difíciles que nosotros atravesamos tienen el propósito de que Dios se glorifique no en nuestro sufrimiento, sino en nuestra liberación. Nunca olvides que el deseo de Dios es alegrar el corazón de sus hijos y así proveernos un banquete continuo al corazón.  Antes de terminar quiero animarte a que le pidas a Dios su bendición. Nunca te olvides que la respuesta a todas nuestras aflicciones es la bendición del Señor. Te animo a que busques la bendición de Dios porque ella enriquece y no añade tristeza consigo.

Oración para el día de hoy

Señor Jesús, gracias por tu bendición la cual enriquece y no añade tristeza con ella. Te pido que derrames sobre mi vida todas aquellas cosas que tú tienes para mí y nunca me dejes caer en la indiferencia espiritual. Yo creo con todo mi corazón que tu deseas lo mejor para mi y ahora recibo una doble porción de tu bendición sobre mi vida. En el Nombre de Jesús ¡Amén!


Juan Carlos Del Valle
Pastor Iglesia Vida

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Es importante pensar lo bueno

Marzo 25, 2008 por -

Por Juan Carlos Y Kim del Valle 

Es importante pensar lo bueno                

 “Todo lo que es verdadero…en esto pensad.” Filipenses 4:8 

¿Sabías tu que la vida siempre toma la dirección del pensamiento más dominante? Para vivir la vida abundante que viene de Dios hay que aprender a pensar los pensamientos de Dios. Alguno se preguntará, ¿Cuáles son los pensamientos de Dios? La biblia nos enseña en el libro del profeta Jeremías: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías 29:11. Todo lo que Dios piensa acerca de nosotros es bueno. Los planes de Dios con nuestra vida son maravillosos, su deseo es bendecirnos, sanarnos, levantarnos y prosperarnos en todo para que así podamos ser de gran bendición. Cuando nuestros pensamientos se alinean con los pensamientos de Dios entonces grande es la paz de nuestra mente y grandes cosas sucederán. Es importante que derribemos y llevemos cautivo todo pensamiento que se quiera levantar en nuestra mente en contra de lo que Dios nos ha prometido. Cuando la paz de Cristo no reina en nuestros corazones entonces es muy difícil ordenar nuestra vida. Pensar aquellas cosas que no son buenas nos llevarán en la dirección contraria a donde Dios nos quiere llevar. Cada día tenemos la opción de entretener dos pensamientos diferentes, aquellos que dudan de lo que Dios quiere hacer en nuestra vida, y aquellos que creen firmemente que Dios cumplirá su propósito en nosotros. 

La verdad es que se requiere la misma energía y el mismo tiempo para pensar cualquier tipo de pensamiento. De manera que si vamos a invertir algún esfuerzo pensando, entonces es importante pensar como Dios piensa. Siempre recuerda que el deseo de Dios es que sus hijos vivamos una vida en victoria y que siempre nos podamos levantar por encima de los problemas. Jesús vino para que podamos disfrutar un sólo tipo de vida: La vida abundante. 

Oración para el día de hoy 

Señor Jesús, gracias por tu paz y por los planes preciosos que tienes con mi vida. Yo creo con todo mi corazón y toda mi mente que tu quieres lo mejor para mi, y someto mis pensamientos a la verdad de tu palabra. Gracias por tu gran amor y tu poder incomparable. ¡Amén!                                    

 

The power of right thinking      

“Whatever things are true…meditate on these things.” Philippians 4:8 

Did you know that your life will always go in the direction of your most prominent thought? In order to enjoy the abundant life that God has promised us we have to learn how to think God’s thoughts for our lives. Some may ask a valid question, how do I know God’s thoughts? The bible provides us with the answer in the book of Jeremiah: “For I know the thoughts that I think toward you, says the Lord, thoughts of peace and not of evil, to give you a future and a hope.” Jeremiah 29:11.  Every thought that God thinks toward us is good. God’s plan and purpose for our lives are wonderful. His desire is to bless us in everything. He wants to heal us if we’re sick,  lift us up if we’re down. God’s ultimate plan for His children is to prosper us in everything so that we can be a blessing to others.  

When we line up our thinking with God’s then we can have great peace of mind and acquire the knowledge that He is in control of our lives regardless of what we’re going through. It is important to cast down every argument and take captive every thought that exalts itself above the knowledge of Christ in our lives. All of God’s promises are good and He will complete the good work He has begun in us. When the peace of God reigns in our hearts it is much easier to have our lives in order. When we have the wrong kind of thinking that attitude will lead us in a direction contrary to where God wants to take us. Every day we have the choice to entertain two different kinds of thinking. We can chose to agree with what God says about us, or reject His good promises for our lives. God desires to bless His children in everything and that’s the reason why He sent His only Son. Jesus came to provide for each one of us a very exclusive type of life: The Abundant Life 

A prayer for today 

Lord Jesus, thank you for your peace and for the thoughts that you think toward me. I believe with all of my heart and mind that you want to bless me with the best of you, and I surrender my heart, my mind and my soul to the wonderful truth of your word. Thank you for your love, your grace and your power. Amen!

 

Juan Carlos Del Valle
Pastor Iglesia Vida Miami

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No se puede mirar a dos lugares a la vez

Marzo 18, 2008 por -

¿Caminó el apóstol Pedro sobre las aguas? Más que sobre las aguas yo diría que sobre la orden que Cristo le dio de venir a él sobre el intrépido mar.  Cuando Jesús le dijo, ven, esa palabra de poder afirmó los pies de su discípulo sobre una sustancia milagrosa que hizo del agua un elemento sólido. Sin embargo, en la historia del evangelio vemos un elemento muy importante y digno de resaltar: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!” ¡Que tremenda lección encontramos en este pasaje! No se puede mirar a dos lugares a la vez. La vida de fe demanda enfoque. Mantener los ojos en Jesús nos hace lograr cosas tremendas. Es mucho mejor enfocarnos en nuestras posibilidades que en nuestras debilidades. Es mucho mejor concentrarnos en nuestro futuro que vivir asidos del pasado. Es de mucho más provecho para nuestra vida creer que todo es posible en vez de entretener la idea que ya es tarde para lograr lo que queremos. Dios es bueno y su propósito con nosotros es ayudarnos a vencer en todo. En Eclesiastés 3:1 la palabra de Dios nos dice claramente: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”   ¿Qué quiere decir esto? Nuestros sueños, anhelos, y deseos tendrán una oportunidad de hacerse realidad en nuestra vida. Hay que aprender a concentrase en el momento en que vivimos y no vivir asidos de las experiencias del pasado. No se puede mirar hacia atrás y hacia adelante y mantener el equilibrio.

Mi amigo Bob Harrison, quien es una de las autoridades en el campo de lo motivacional le preguntó en una ocasión al famoso retirado General Norman Schwarzkopf si extrañaba la vida militar. El contestó  que recordaba con cariño a las tropas y sobretodo la camaradería de sus compañeros de lucha, pero también le expresó  que estaba disfrutando a plenitud su nueva vida como civil. Al final de la conversación añadió: “Uno de los secretos para lograr el éxito y la felicidad es que hay que aprender que la vida es una colección de temporadas. Un perdedor es una persona que se agarra a una etapa de su vida después que esa etapa quedó  en el pasado.”

Hay que aprender a reconocer y anticipar las temporadas de nuestra vida. Mejor aun, hay que celebrar y recibir con entusiasmo esas nuevas etapas. No podemos mirar a dos lugares a la vez si queremos mantenernos relevantes. El deseo de Dios es que fijemos nuestros ojos en sus promesas las cuales tienen vigencia para el día de hoy y nos pueden fortalecer para salir adelante y disfrutar a plenitud el momento en que vivimos.

Fiel a la causa de Cristo

Juan Carlos Del Valle

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El poder de nuestras relaciones personales

Febrero 16, 2008 por -

El Kentucky Derby es una famosa carrera de caballos de sangre donde solamente compiten los más robustos y veloces animales. Dos amigos hacendados sostenían una conversación amigable con respecto a dicho certamen y uno le comentó al otro: “¿Sabias que este año quiero llevar a una mula de trabajo que tengo en casa a que compita por el primer lugar en el Kentucky Derby?  Sorprendido este por la gran osadía de su amigo le preguntó entonces con gran perplejidad: “¿Crees que tu mula tenga alguna posibilidad de ganar algún lugar?” No, contestó aquel. Pero si se que la asociación con los caballos le hará muy bien por el resto de su vida. Todos hemos oído el famoso proverbio que dice, ‘dime con quien andas y te diré quien eres.’ La anécdota anterior contiene una gran lección: Nuestras relaciones personales ejercen un gran poder sobre nuestra vida. Ese poder se llama influencia.

A través de toda la Escritura vemos como los grandes hombres de Dios siempre estuvieron bajo la cobertura, el amor y la protección de otros hombres de Dios. Josué tuvo a Moisés, Eliseo a Elías, Pedro a Jesús, Pablo a Gamaliel, Timoteo a Pablo. Sir Isaac Newton, el famoso científico Inglés del siglo diecisiete expresó en una ocasión, “Si yo he visto más que otros, es porque he estado parado en los hombros de gigantes.” Con esta expresión se refería a los científicos que le precedieron y por quien fue influenciado tremendamente.

Las relaciones personales tienen poder porque nos pueden llevar a diferentes lugares en la vida. No hay nada como tener un buen padre espiritual cuyas virtudes ayuden a la formación de nuestro carácter y que al final de sus días nos pase su manto virtuoso como un eterno legado.  Por otra parte podemos ver la triste decadencia que existe en las relaciones entre familiares y amigos íntimos en la sociedad de hoy. La idea del hijo prodigo ha penetrado el subconsciente  de muchos expertos en el campo de las relaciones interpersonales y han olvidado por error o negligencia que el conflicto que da lugar a toda la rebelión de la actual sociedad no es otro sino el gran número de padres pródigos.  Existe una gran diferencia entre un hijo y un padre prodigo. El hijo prodigo renuncia a la cobertura de su padre y prefiere huir del lugar que le vio nacer y se lanza a la peligrosa aventura de la vida desenfrenada. El padre prodigo en cambio, es aquel que rechaza su propio engendro y no le cubre con su manto paternal de protección

Nuestras relaciones también son como los botones de los elevadores, en dependencia de cual apretamos, entonces subimos o bajamos. En una ocasión leí un estudio que tenia que ver con la dinámica de las relaciones interpersonales el cual planteaba que si tomamos las siete personas más cercanas que tenemos a nosotros, sumamos todo su salario anual y después lo dividimos por siete, eso cifra nos dará un aproximado de cuál será nuestra entrada económica anual. ¡Que interesante estudio, verdad! La realidad es que incluso nuestra solvencia económica esta determinada en muchas ocasiones por la gente que nos rodea. Es bien importante que demos un vistazo a la gente que esta mas cerca de nosotros, existe una gran posibilidad que seamos como ellos en los próximos 3 años de nuestra vida. A veces tenemos que hacer un inventario de quienes son nuestras relaciones y determinar si nuestra asociación con esas personas es provechosa para los propósitos eternos que Dios tiene con  nuestra vida. La palabra de dios es bien clara con respecto a la distancia que debemos guardar con relación a nuestros vínculos con las personas. El Salmo 1 lo expresa de manera especial:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová esta su delicia, será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperara.”    

Hay ciertos pasos que podemos dar para asegurarnos que nuestras relaciones personales serán fructíferas:

-Busca la amistad de aquellos que tienen una relación intima con Dios

-Evita la compañía de personas negativas y pesimistas

-No permitas que las personas te usen para descargar su odio en contra de otras personas

-Busca la amistad de aquellos que no tengan nada que perder con decirte la verdad.

-Aléjate de aquellas personas que les interesa más lo que hay en tu mano y no lo que hay en tu corazón.

-No te asocies con personas que han pasado la mitad de su vida diciendo lo que van a hacer, y la otra mitad justificando porque no lo hicieron. Evita ese espíritu de pereza y negligencia.

Mañana comienza Hoy

Febrero 5, 2008 por -

Mañana comienza hoy

Lo primero que hay que hacer es lo primero que hay que hacer 

El famoso filósofo de origen alemán Johann Wolfgang Von Goethe, dijo en una ocasión: “Lo que importa más nunca debe estar a merced de los que importa menos.” Esta frase tan bien pensada nos presenta con sabia elocución la importancia que las prioridades deben tener en nuestra vida. Hay dos cosas que nosotros siempre hacemos. Hacemos aquellas cosas que queremos hacer, o hacemos aquellas cosas que debemos hacer. En realidad, cuando hacemos lo que debemos hacer en primer lugar, entonces estamos preparándonos para disfrutar lo que verdaderamente queremos hacer por el resto de  nuestra vida. No hay nada malo con querer hacer lo que deseamos siempre y cuando ese deseo esté subordinado al deber de hacer primero lo primero. Hacer lo que queremos es aceptable cuando sea la acción que siga a lo que debemos hacer, o sea, lo primero siempre debe ser lo primero. ¿Qué quiero decir con esto? Primeramente me refiero a las prioridades en nuestra vida. Lo podemos hacer todo siempre y cuando lo hagamos en el orden adecuado. El peor error que a veces cometemos es hacer muy bien lo que no  tenemos necesidad de hacer. En segundo lugar, me refiero al hecho que cuando dejamos de hacer lo que es una prioridad en el día de hoy, entonces hemos contraído una deuda innecesaria con el día de mañana.  Mañana entonces tendremos que saldar la deuda que hemos creado hoy y el potencial para crear y producir en nuestro futuro empiezan a alejarse de nosotros. La mayoría de las personas nunca alcanzan sus sueños en la vida porque han dejado para mañana las cosas que debían de hacer hoy.

 Alejandro Magno, después de dar órdenes a sus generales siempre les pedía en las noches un reporte de las misiones cumplidas. Cuenta la historia que en una ocasión, Pimérides había dejado una tarea importante sin hacer y se disculpó con su jefe diciendo: “Mañana será lo primero que haré.” Alejandro entonces le hizo una pregunta sorprendente: “¿Cómo crees que he logrado conquistar un imperio tan grande en tan poco tiempo?” Pimérides entonces comenzó a elogiar el valor y la destreza de su líder, pero Alejandro le atajó rápidamente diciendo: “No, no es eso solamente. Eso se supone. Lo he podido lograr porque nunca he dejado para mañana lo que debía hacer hoy.”  

En la historia del Señor Jesús y la mujer Samaritana encontramos un ejemplo de valor eterno con respecto a la necesidad de ser fiel a aquellas cosas que son prioridades en nuestra vida. Jesús salió de Judea para ir a Galilea y sintió en su corazón pasar por Samaria. Cansado del camino y sediento se sentó junto al pozo de Jacob. Era la hora de almuerzo y todos sabemos que el hambre siempre está apurada y casi nunca espera por nosotros. Sin embargo, después de un breve intercambio con una mujer Samaritana el Señor descubre la sed espiritual de un ser humano cuyo destino eterno está en gran peligro, y  olvidándose de su propia necesidad humana se sumerge a ministrar la necesidad espiritual de una mujer de influencia cuya vida llevaba el estigma despiadado de la inmoralidad desenfrenada. Al verle sus discípulos, y asombrados de que hablara con una mujer le quieren persuadir a que haga espacio para almorzar: “Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.” Juan 4:31-32 

Hay muchas cosas importantes que pueden esperar y darle lugar a aquellas cosas que son verdaderamente una prioridad en nuestra vida. Hay ciertas cosas que sólo se pueden lograr en cierto momento y una vez que se ha perdido esa ventana de oportunidad entonces se hace muy difícil recuperar ese tiempo específico. Jesús supo cómo aprovechar su tiempo y lograr grandes cosas en su breve ministerio terrenal. Nuestro tiempo es lo único en la vida que tiene un carácter insustituible. El tiempo perdido se perdió para siempre, es por esa razón que el apóstol Pablo en su epístola a los Efesios les exhorta diciendo: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:15  

¿Cómo podemos reconocer lo que son prioridades en nuestra vida? 

Primero: Las cosas que son prioridades en nuestra vida tienen valor eterno. Tienen que ver con nuestra vida espiritual, nuestro carácter cristiano, nuestra integridad. Las cosas que nadie puede hacer por nosotros se constituyen en prioridades en nuestra vida.  Dependen de nuestro esfuerzo y de nuestra disposición y si nosotros no tomamos la iniciativa, entonces nadie la tomará  por nosotros.  

En segundo lugar, las prioridades son lo único que garantiza nuestro avance. Si invertimos nuestro tiempo en una acción que no contribuye a mejorar  quienes somos, entonces no es una prioridad en nuestra vida.  

Por último, nuestras prioridades no se deben confundir con nuestras necesidades. Las prioridades que no se implementan producen grandes pérdidas en nuestra vida. Nuestras necesidades en cambio son el resultado de dos cosas diferentes: Algo que debíamos de haber hecho y por negligencia no hicimos, o algo que queremos hacer y no sabemos cómo.  

Es nuestro deber nunca dejar para mañana aquellas cosas que debemos hacer hoy. Cuando Dios ve esa actitud responsable en nosotros, entonces su bendición viene en abundancia. El deseo del Señor es prosperarnos en todo y ayudarnos a vencer los obstáculos que se pueden presentar en el camino. Cuando Jesús vino a nuestra vida y nos redimió de nuestros pecados, también nos redimió de nuestro tiempo perdido. Dios puede hacer que lo que antes nos tomaba un año para lograr, lo podamos conseguir en dos semanas. Cuando Cristo vino a nuestro corazón la capacidad para actuar con sabiduría también vino a nuestro corazón. De ahora en adelante podemos vivir la vida de victoria que es su deseo que vivamos.

Fiel a la causa de Cristo

Juan Carlos Del Valle
Pastor Iglesia Vida

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El Poder de la palabra de fe

Enero 31, 2008 por -

Dios está en busca de hombres y mujeres que piensen como él piensa. La razón es bien simple: Una persona que piensa como Dios entonces habla y actúa como él. Para pensar como Dios tenemos que permitirle al Espíritu Santo que imparta la vida de Jesús a nuestro hombre interior. Cuando la vida de Jesús viene a nuestro corazón la capacidad para vencer en todo también viene a nuestro corazón.

Dios nos ha prometido grandes cosas a cambio de una cosa bien pequeña, la entrega de nuestro corazón de manera incondicional. Este acto de confianza nos hace personas listas para triunfar en todo. Lucas 1:37 nos dice, “Con Dios todas las cosas son posibles” de modo que eso nos hace a nosotros personas de grandes posibilidades. El Nuevo Testamento concordante literal traduce ese versículo de la siguiente manera: “No es imposible para Dios cumplir sus declaraciones.” Todo lo que Dios dice, él lo hará. A través de toda la Escritura Dios nunca hizo algo que él no hablara primero. Dios habló, después ejecutó. El poder para hacer está en el decir.

En un estudio que se hizo acerca de la enfermedad del ‘mal de Parkinson’, se descubrió algo interesante. Se observó por un tiempo prolongado a un grupo de pacientes que después de habérseles sometido a una tomografía axial computarizada del cerebro, se les encontraron lesiones cerebrales idénticas a aquellos que sufren de la enfermedad. Sin embargo, estos pacientes nunca se dieron por enterados que portaban la enfermedad debido a que nunca se le manifestaron los síntomas de la misma. Un poco más tarde se descubrió que estas personas eran gente optimistas, productivas, y con una visión positiva de la vida. La lección que encontramos en este estudio es poderosa: El hecho que un problema se origine en nuestras vidas eso no quiere decir que ese problema prospere. La mayoría de los problemas que se manifiestan en nuestra vida son el resultado de una actitud pesimista y destructiva. Lo que decimos cuando estamos bajo el poder de la unción de Dios no es lo mismo que lo que decimos cuando falta esa unción. Una declaración de fe es una explosión destructiva en el campamento del enemigo de las almas. Una persona que tiene fe en su Dios usa las mismas declaraciones que Dios usa para expresar su actitud ante lo imposible. Lo imposible es imposible simplemente porque la convicción de nuestra fe es débil.

De acuerdo a estrategas militares, un ejercito necesita 6 veces mas ofensiva para tomar una posición estratégica que para mantener esa posición una vez obtenida. Avanzar es siempre mucho más costoso que mantenerse donde uno se encuentra. Para ser la persona que tú eres no necesitas mucho esfuerzo. Sin embargo, para llegar a ser la persona victoriosa que Dios quiere que seas, entonces requerirás mucho más esfuerzo, dedicación y sacrificio. A veces encontramos gran oposición cuando tratamos de crecer en la fe y lograr grandes cosas. Las personas que no tienen el coraje de luchar siempre se oponen al avance de aquellos que luchan. Albert Einstein, el famoso científico de origen Judío expresó en una ocasión: “Los hombres que tienen un gran espíritu de triunfo siempre sufren oposición de parte de los que tienen un espíritu mediocre.”

Con los años he aprendido que la mayoría de las personas que no tienen comunión con el Espíritu Santo terminan siempre siendo victimas del negativismo y la depresión. Muchos cristianos no se dan cuenta cuan necesario es mantener una relación diaria con el Espíritu de Dios. El mal no es más que un poder sobrenatural que solamente cede camino y abre paso a un poder sobrenatural mayor que él.

Existe una tendencia peligrosa en la iglesia anglosajona de hoy a diluir la verdad redentora del evangelio para así no ofender a personas que se quieren acercar al Señor. La verdad es que Dios ofenderá nuestra mente cuando él quiere hablar a nuestro espíritu. Es tiempo de buscar el poder, de subir al lugar de su gloria sin temor a encontrar otra cosa sino su majestad. Si queremos ver milagros, señales y maravillas, entonces le tenemos que dar una oportunidad a que el Espíritu de Dios se manifieste. No nos podemos ofender por lo que Dios quiere hacer. La medalla de honor del infierno el diablo se da otorga a aquellos demonios que son responsables por causar ceguera y mediocridad espiritual. Satanás está bien complacido con aquellos espíritus infernales que hacen que las personas crean cualquier cosa excepto la palabra de Dios.

Fiel a la causa de Cristo


Juan Carlos Del Valle
Pastor Iglesia Vida

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El Favor de Dios puede lograr cosas mayores

Enero 23, 2008 por -

A veces pensamos que lo que nosotros más necesitamos es el dinero. Decimos en nuestro corazón, “Si tuviese el dinero que necesito, entonces no tendría los problemas que tengo.” La verdad es que hay cosas que el dinero no puede comprar. He visto gente que han sido traspasados de muchos males persiguiendo aquellas cosas que tienen solamente un poder temporal. Permíteme explicar mi punto de vista: Hay personas que han trabajado arduamente para acumular una gran fortuna, pero al final perdieron cosas de más valor que sus riquezas no pudieron adquirir. En el proceso de acumulación perdieron su salud, su matrimonio, o sus  hijos. Después de un momento de sincera reflexión darían todo lo acumulado por recuperar lo perdido, pero se dan cuenta que hay cosas que tienen tanto valor que el dinero no las puede comprar. Nosotros pensábamos que esas gentes eran ricas; pero la realidad es que eran tan pobres que lo único que tenían era dinero.  ¡Oh, cómo me gusta este pastor!, algunos dirán. El no cree en la prosperidad. Opinión errónea. Esas personas están bien equivocadas, yo sí creo en la prosperidad que nos revela la Escritura. Creo firmemente que es la voluntad de Dios prosperar a sus hijos. Su deseo es que seamos bendecidos en todas las cosas. Su palabra bien lo dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” 2 Juan 1:2.  El dinero es una bendición no una maldición. El amor al dinero es la raíz de todos los males. Cuando una persona ama al dinero lo único que le interesa es el dinero. Hay un camino mejor que muchos cristianos han olvidado: El Camino del Favor del Señor.

“Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.” Salmos 5:12

El favor del Señor es un escudo a nuestro alrededor. Es una fortaleza de protección. Nos abre las puertas, nos posiciona estratégicamente y nos hace llegar a la presencia de príncipes y reyes. El favor de Dios en la vida de José hizo que éste llegara a ser la segunda persona más importante en Egipto. El favor de Dios hizo que la reina Ester hallara gracia delante del rey Asuero cuando entró sin autorización al lugar prohibido. Dios le dio favor a José de arimatea antes los ojos de Pilato y éste último le entregó el cuerpo de Jesús. Dios les dio favor a los hijos de Israel ante los egipcios y estos les enriquecieron con oro y plata antes de salir de Egipto. El favor de Dios no es otra cosa sino su gracia derramada sobre nuestras vidas. Es una gracia irresistible que hace que las puertas se nos abran de par en par.  El favor del Señor es una bendición tan sublime y sin igual que aún las personas más poderosas y de más influencia lo necesitan para triunfar. “Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; implorarán tu favor los ricos del pueblo.” Salmo 45:12 

A continuación quiero darte varias cosas que tú debes hacer para caminar en el favor de Dios.

1.   Pon tu amor de manera incondicional en el Señor Jesús Poner nuestro amor en Jesús significa que ninguna otra cosa creada ocupa un lugar más importante en nuestra vida. Hacer su voluntad y agradarle en todo se convierte en nuestra pasión. Dios quiere que le amemos de esa forma porque amarle a él nos enseña a amar a los demás. Poner nuestro amor en la persona de Jesús tiene poder libertador.

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré.” Salmo 91:14.

2.   Aprende a conocer el nombre de Jesús

Conocer el Nombre de Jesús significa que tenemos una revelación de lo que ese Nombre significa. El Nombre del Señor tiene poder y autoridad sobre todo principado, potestad y jerarquía espiritual de las tinieblas. Conocer su Nombre nos hace caminar en el poder necesario para someter y doblegar ante su autoridad toda oposición y todo obstáculo a sus propósitos divinos. Conocer el Nombre del Señor nos hace caminar en autoridad divina.

“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” Salmo 91:14

3.   Ama la justicia y aborrece el mal

Obrar con rectitud, andar en integridad, refrenar nuestra lengua del mal, desear el bien de los demás, guardar el derecho, no elevar el alma a cosas vanas, no oprimir a los necesitados. En fin, el que hace estas cosas no resbalará jamás. La unción de Dios reposa sobre los que aman la justicia y se apartan de toda maldad

“Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Salmos 45:7

4.   Procura establecer una relación más íntima con el Señor Muchos cristianos desean que Dios toque sus vidas de manera especial. Sin embargo, el deseo de Dios es que nosotros toquemos su corazón con nuestra actitud hacia él. La mujer con el flujo de sangre tocó el borde de su vestido y Jesús sintió que virtud salió de él. El Señor se da cuenta cuando le tocamos con nuestra fe. Cuando buscamos a Dios con todo nuestro corazón, entonces le hallamos. Hallar a Dios nos hace hallar su favor.

“Porque el que me halle, hallará  la vida, y alcanzara el favor de Jehová.” Salmo 8:35

Cualquiera que sea tu situación recuerda para Dios nada es imposible ni para ti tampoco si su favor está en tu vida. Mi deseo para ti como pastor es que durante estos 40 días de ayuno y oración, la bendición de Dios se derrame sobre tu vida de una forma especial. Yo se que este año ha sido duro para muchos fieles, pero tengo por cierto que las aflicciones del pasado no podrán compararse con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Esta leve tribulación momentánea está produciendo en nosotros un más excelente y eterno peso de gloria. Cuando Moisés le pidió a Dios que le mostrara su gloria, el Señor le contestó a su siervo de manera excepcional: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro.” Éxodo 33:19

El deseo de Dios es bendecirnos y coronarnos con su favor. Dios quiere mostrarnos su bien y llevarnos al lugar de abundancia. A la tierra que fluye leche y miel. Sustentemos nuestra fe con su presencia y no le permitamos al enemigo robarnos la bendición que ya nos ha sido dada en Aquel que nos llamó.

Fiel a la causa de Cristo


Juan Carlos Del Valle
Pastor Iglesia Vida

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Mensaje importante sobre el servicio de celebración del domingo 18 de enero en

Enero 18, 2008 por -

Amados (as),

Les exhorto a todos ustedes que se han sumado a este gran mover del Espíritu de Dios a venir con la disposición de recibir grandes cosas de parte del Señor este domingo. Mientras orábamos temprano en la mañana en compañía de un grupo de intercesores sentimos que ha llegado el momento de recibir de parte de Señor. Hemos entrado en una etapa donde la bendición de Dios se quiere materializar en nuestra vida, en otras palabras, la bendición se Dios se quiere hacer tangible. Ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Efesios 1:3), y no dice que seremos, sino que ya hemos sido bendecidos. Ya hemos sido marcados por el cielo para poseer lo que se nos prometió.

Mientras escuchaba a los hermanos orar en esta mañana, el Señor compartió conmigo algo extraordinario que quiero compartir con cada uno de ustedes. Después que el apóstol Pedro hiciera la confesión más grande que un hombre pudiera hacer en los días de Jesús, “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, el Señor le entregó a su siervo, y consecuentemente a la iglesia, un regalo sin igual: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Mateo 16:19

Pensemos por un momento, si el reino de los cielos tiene llaves, eso quiere decir que también tiene puertas. Amados, Dios nos ha entregado las llaves que abren esas puertas. El no desea que forcemos ninguna de ellas, por eso nos entregó las llaves. Ninguno de nosotros forzamos la puerta de nuestra casa ni la derribamos cuando no podemos entrar. Simplemente usamos nuestra llave, y si la hemos perdido, entonces llamamos al cerrajero el cual sabe como abrirla sin tener que forzarla. La única gente que fuerza las puertas son los ladrones. De igual manera Dios quiere que no forcemos las puertas en nuestra vida, sino que usemos las llaves que él nos entregó. Quizás te estarás preguntando ¿Cuáles son esas llaves? Permíteme darte algunas referencias bíblicas que traerán claridad a éste tema tan importante.

1.   La unción abre puertas y la unción las mantiene abiertas
“Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por mi mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerraran.” Isaías 45:1.

2.   Guardar la palabra de Dios y mantener el testimonio de Jesús abre las puertas y nadie las puede cerrar
“He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.” Apocalipsis 3:8

3.   Entrar en la presencia de Dios abre la puerta de la revelación divina
“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.” Apocalipsis 4:1

El Salmo 24:7-10 nos dice algo maravilloso:

“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras puertas eternas, y entrara el rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras puertas eternas, y entrara el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria?
Lo que Dios quiere hacer en este mundo lo quiere hacer a través nuestro. El nos quiere abrir las puertas porque él quiere entrar con nosotros por ellas. El quiere entrar a esos lugares donde otra gente no quiere entrar, o no tiene acceso.  El quiere entrar en corazones duros, en hogares destruidos, en matrimonios separados, en ciudades perdidas, en naciones ateas, en negocios quebrados, es países azotados por el hambre, las enfermedades y la pobreza. El quiere entrar en hospitales donde hay enfermos desahuciados.
Es por eso que Dios nos entregó las llaves del reino de los cielos, para atar lo que no debe andar suelto y desatar lo que no debe estar atado. Para que podamos entrar al lugar de paz y bendición y traer un pedazo de ese cielo a la tierra. Este domingo 18 de enero tendremos un servicio para atar aquellas cosas que tienen que ser atadas. No dejes de traer a toda tu familia a esta gran fiesta espiritual.

Si tú vives en otra ciudad, o fuera del territorio de los Estados Unidos, entonces únete en oración este domingo con nosotros a las 11:45 de la mañana. Si tu iglesia es parte de nuestro ministerio apostólico internacional León de Judá, entonces no dejes de congregarte este domingo y unir tu fe a aquellos líderes y pastores a quien Dios ha puesto para dar cuenta por tu alma.
Fiel a la Causa de Cristo
Pastor Juan Carlos del Valle
Iglesia Vida

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Lo que Dios pide de nosotros y lo que nosotros pedimos de él son dos cosas diferentes

Enero 16, 2008 por -

Lo que Dios pide de nosotros y lo que nosotros pedimos de él son dos cosas diferentes

Señor sáname, prospérame, perdóname, bendíceme, ábreme puertas, dame un trabajo mejor, salva a mis hijos, transforma a mi esposo, sácame de las deudas, bendice mi ministerio, etc, etc, etc. Aunque nos parezca un poco egoísta, la realidad es que estas son las peticiones más comunes que la mayoría de los cristianos tenemos siempre delante de Dios. Para el creyente que ha sido tristemente marcado por el estigma despiadado de la religiosidad farisaica, estas peticiones parecen descubrir la condición ego centrista del corazón humano. Sin embargo, el cristiano que verdaderamente conoce a Dios sabe que nada de esto es imposible para Dios, y también se da cuanta que el deseo de su Creador es que podamos recibir las peticiones de nuestro corazón.  La verdad es que lo que Dios pide de nosotros es muy diferente a lo que nosotros pedimos de él. Nosotros siempre pedimos a Dios aquellas cosas que son imposible que logremos de por sí. Dios en cambio pide de nosotros aquello que él no puede hacer por nosotros, creer.

“¿No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios?” Juan 11:40

Para la mayoría de los creyentes la gloria de Dios es algo que esperamos que se manifieste en el futuro. Es un evento maravilloso que ocurrirá cuando Cristo venga, o cuando entremos en el cielo después de haber terminado nuestra vida en este lado del mundo. Visitemos por un momento esa manera de pensar a la luz de las propias palabras de nuestro Señor Jesús.  El deseo de Dios es que su gloria se manifieste en nuestras vidas ahora, hoy mismo en el lugar donde estamos. ¿Cómo puede esto ser posible algunos se preguntarán? Creer es la clave para esa manifestación. El Dios que nosotros servimos no es el gran Yo Fui, ni el gran Yo Seré. El es el gran Yo Soy, y eso significa que él es Dios de ahora, del momento, el que satisface tus necesidades en el presente. Cuando Dios se le apareció a Moisés en Horeb y éste le preguntó, ¿Cuál es tu nombre? la respuesta de Dios fue convincente: Yo Soy el que Soy.  La iglesia se ha olvidado de esa verdad tan contundente. Dios quiere hacer maravillas por su pueblo ahora. Tenemos que dejar de hablar de lo que Dios hizo, o de lo que Dios hará, y empezar a ver las cosas diferentes. Dios está haciendo grandes cosas ahora aunque nosotros no lo veamos. La razón por la cual a veces no vemos la mano de Dios es porque no creemos, sufrimos de una forma de ateísmo presente donde esperamos que algo suceda en el futuro porque hemos creído la mentida que nada está sucediendo en este momento. Jesús dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.” Dios está haciendo grandes cosas ahora mismo, sea que lo veamos o no. Dios no ha parado de trabajar a favor de sus hijos.
¿Qué es lo que Dios pide de nosotros?
Cuando Jesús iba camino de la casa de Jairo, vino uno de casa del principal de la sinagoga a traerle una mala noticia al padre que había puesto su esperanza en el Señor: “Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.” Cuando Jesús oyó tan devastadora noticia, respondió sin vacilación: “No temas; cree solamente.” El Señor no quiso que Jairo hiciera nada más, sino creer. De igual manera hoy, Dios no quiere que tú hagas algo diferente sino creerle a él. ‘Cree solamente’ es  lo único que Dios espera de ti. El deseo del Señor no es que tú hagas muchas cosas, sino creer. Cuando enfrentamos situaciones difíciles tenemos la tendencia a dudar, temer, desesperarnos, hablar cosas que no debemos, pero nuestra actitud debe ser diferente. Se requiere la misma energía mental para creer que para dudar, pero los resultados son inmensamente diferentes. Dios recompensa nuestra fe pero al enemigo le gusta recompensar nuestras dudas.
Dios pide de nosotros que creamos en su palabra, en su bondad, sus promesas, su amor incomparable, su poder para librarnos, sanarnos y bendecirnos. Cuando Dios dice: cree solamente, simplemente nos está quitando de encima la presión de tener que hacer las cosas que no pueden dar solución a nuestros problemas. Ahora bien, creer no significa quedarnos parados donde estamos, o quedarnos con las manos cruzadas. No, creer significa tomar una acción en dirección a lo que Dios nos dice en su palabra. Creer es perdonar, amar incondicionalmente, no devolver mal por bien. Creer es dar, ayudar, consolar, animar. Creer es orar, comprometerse, participar, exhortar. Creer es vivir, luchar, no detenerse, no dar un paso atrás. Cree es la llave maestra que abre todas las puestas porque al que cree, como bien dijo el Señor,  “todo le es posible.”

Iglesia Vida es un ministerio de excelencia cuyo objetivo principal es ganar las multitudes para Cristo. El mensaje de la palabra es dinámico, la alabanza es jubilosa, y nuestro deseo es llevar a cada creyente a una relación más íntima con la persona maravillosa del Espíritu Santo. Cada domingo celebramos la vida maravillosa de Jesús entre voces a alabanza y alegría del pueblo en fiesta. ¡Te esperamos!


Fiel a la causa de Cristo

Juan Carlos Del Valle
Pastor Iglesia Vida

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Vísteme despacio que voy de prisa

Enero 9, 2008 por -

Vísteme despacio que voy de prisa

“Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos.” Isaías 30:7

En repetidas ocasiones Israel se vio amenazada por ejércitos enemigos. En otras ocasiones la tierra fue azotada por el hambre y la espada. El pueblo de Dios, quien había caído tristemente en la idolatría del paganismo cananeo veía a Egipto como su más propicio protector. Vivir una vida autónoma e independiente de Dios es una experiencia bien difícil. Cuando un hombre o mujer se independiza de la cobertura de su Creador la  única opción es echar suertes con los fuertes que les rodean. Cuando un hombre empieza a mirar a otro lugar en tiempo de angustia es porque ha dejado de mirar a Dios. A veces corremos de aquí para allá en busca de ayuda, refugio y socorro.  Hacemos las cosas a la ligera y no consideramos el hecho que Dios quiere sacarnos de nuestra ruina ahí mismo donde nos encontramos. Dios no es solo Dios de lejos, sino de cerca.

Cuando pasamos por situaciones difíciles y estamos atravesando una transición la mejor acción que podemos tomar es disminuir nuestra velocidad. A veces pensamos que si corremos llegaremos mas rápido, o si doblemos nuestros esfuerzos lograremos lo que queremos. Las dediciones que se toman bajo presión siempre terminan llevándonos más rápido al lugar equivocado.

¿Qué puedo hacer para calmar mi desespero?

La primera acción que yo tomo en la mañana es buscar la comunión con el Señor Jesús. Si yo tuviere que levantarme y empezar el día sin dedicar tiempo a la oración y a la meditación de la palabra de Dios, entonces sólo podré lograr aquellas cosas que mi humanidad y mi esfuerzo me permitan. Pero si dedico la primera hora de la mañana a la oración, entonces me es posible lograr las cosas que mi naturaleza jamás podrá conseguir de por si. Empezar el día de rodillas me hace que termine mi día bien parado.  Después de 19 años en el ministerio he aprendido que cuando me levanto de prisa y no dedico tiempo al Señor, mi tendencia es reaccionar frente a los problemas que tengo que enfrentar a diario. Cuando reaccionamos ante los problemas entonces le estamos permitiendo a la gente y a las circunstancias que sean quien domine nuestra vida.  Sin embargo, cuando disminuyo la velocidad y dedico tiempo a la comunión con Dios, entonces mi día es más fructífero y en vez de reaccionar ante las dificultades lo que hago es que doy una respuesta más responsable a lo que tenga que enfrentar.  La mejor manera de calmar el desespero es empezar el día en oración.

A veces le pedimos a Dios que nos ayude y nos saque de ciertas crisis y pensamos que quizás no fuimos oídos.  No ver una respuesta de parte de Dios el mismo día nos hace concluir que nuestra oración no tocó el cielo; pero la verdad es que Dios oye nuestra oración y está más consciente de lo que pedimos que lo que nosotros imaginamos. Es ahí donde muchas veces viene la tentación de ayudar a Dios y entonces damos pasos que no debemos dar, tomamos decisiones que no debemos tomar y finalmente terminamos buscando ayuda en otro lugar.

¿Qué puedo hacer para ver la mano de Dios obrar maravillas en mi vida?

Primeramente hay que darse cuenta que el deseo de Dios es obrar en nuestras vidas. La obra que Dios empezó un día en nosotros él la quiere perfeccionar. Ninguna mujer encinta, por desesperada que esté en ser madre abortará  a su criatura a los 4 meses del embarazo diciendo: ‘Estoy desesperada por ver a mi simiente y quiero que me hagan una cesárea inmediatamente.’ No, ella entiende que el embarazo es un proceso que requiere tiempo para la formación de un bebe saludable. De igual manera es necesario que confiemos y esperemos en el Señor pacientemente. La confianza en Dios produce paz que nos hace personas estables. El Salmo 125:1 describe a aquellos que confían el su Dios: “Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre.”

Para ver la mano de Dios obrar maravillas en nuestra vida tenemos que pararnos sobre sus promesas y no movernos de esa posición. Es mejor esperar en Dios que buscar la ayuda de los que nos prometen una solución inmediata a nuestros problemas. Lo barato siempre sale caro. Cuanto te sientas que la necesidad de tu vida es algo urgente entonces detente y dale otra oportunidad a tu fe. David aprendió a detenerse cuando más necesitaba la ayuda de su Dios: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mi, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.” Salmos 40:1-3